El enfoque del desarrollo territorial nace orientado a la acción y la transformación social, y se basa en la construcción de capacidades para que los actores individuales y colectivos puedan organizarse e interactuar para llevar adelante estrategias cuya finalidad es mejorar la calidad de vida y el bienestar de la sociedad local (Alburquerque, Ferraro y Costamagna, 2008; Costamagna y Larrea, 2017). Se trata de un proceso de cambio que involucra transformaciones estructurales en las dimensiones política, económica, social, cultural y ambiental, donde dichas transformaciones serán específicas de cada contexto y orientadas (al menos, con participación y capacidad de decisión efectiva) por la comunidad que habita el territorio específico que es escenario del cambio (Magri, Abrahan y Ogues, 2015; Rodríguez Miranda, 2014). Esto es lo que confiere a dichas transformaciones un carácter endógeno, es decir, sus características y grado, varían y dependen de cada territorio, reconociendo la multiplicidad de modos de desarrollo (Vázquez Barquero, 2005).
Sin embargo, no se trata de una visión autárquica que desconoce la importancia de lo global (ya sea nacional o internacional). Lo local se define por su noción correlativa de lo global, lo que permite evitar la trampa del localismo (Arocena, 1996). Lo global limita, potencia y transforma lo local, pero es a su vez transformado desde lo local. Como plantean Bértola y Bertoni (2019), el desarrollo no es un estadio al que se arriba, sino una situación que se crea y se recrea, a partir de un cuerpo social de mecanismos capaces de reproducir las capacidades humanas y sociales. Esta reproducción de las capacidades humanas y sociales, desde la perspectiva del desarrollo territorial, requiere de esquemas de gobernanza multinivel y multi-actoral, para la generación de políticas de desarrollo que puedan compatibilizar tres dimensiones de acción política institucional y social: la nacional, la sub-nacional y la regional-internacional (Magri y Rodríguez Miranda, 2017).
Para lograr procesos de desarrollo territorial exitosos, es decir, que puedan abrirse paso en la construcción global sin perder identidad y defendiendo objetivos y valores propios, Arocena y Marsiglia (2017) plantean que es necesario llegar, en la diversidad, a mínimos de cooperación y acuerdo entre los actores territoriales, sobre los cuáles construir la estrategia. A su vez, para concretar y sostener la estrategia, los autores señalan que es necesario contar con actores locales capaces de tres tipos de acción: la acción innovadora, la concertante, y la crítica. La primera es clave para evitar la dependencia de la acción exógena y definir un rumbo propio; la segunda es fundamental para alcanzar los mínimos de cooperación y concretar la estrategia; la tercera refiere a la capacidad local de criticar el modo de desarrollo existente, revisarlo y proponer alternativas (reinventar nuevas formas de acción innovadora). Esto requiere capacidad para generar espacios de diálogo y cooperación para alcanzar una visión estratégica compartida que guíe la acción con capacidad de gestión (Costamagna, 2015). Resulta crucial para que esto funcione, y se sostenga, el rol de actores locales que puedan cumplir la función de facilitación de los acuerdos y de gestión del conflicto (Costamagna y Larrea, 2017).
En las líneas de trabajo que se plantea el Núcleo en investigación, enseñanza, así como en extensión y actividades en el medio, se destaca la preocupación por aplicar el enfoque del desarrollo territorial a los siguientes problemas: i) la doble transición verde y digital y el lugar en la misma para el desarrollo territorial; ii) los conflictos socio-territoriales y socio-ambientales que expresan las tensiones que resultan de la relación entre desarrollo, territorio y ambiente; iii) las innovaciones y transformaciones territoriales que resultan de las respuestas que surgen (desde diferentes visiones) frente a las dos primeras problemáticas mencionadas. En base a esta agenda de trabajo se pretende dialogar y aportar al debate internacional en la materia y construir en forma interdisciplinaria una reformulación del enfoque del desarrollo territorial que pueda incorporar en forma central la relación desarrollo y ambiente con aplicación a la realidad uruguaya y latinoamericana.
La transición verde y digital (“twin transition”) es un concepto novedoso que engloba un conjunto de estrategias para la inserción de los países/regiones en sendas de desarrollo digital y sostenible. La digitalización refiere a la integración de las tecnologías digitales, como la inteligencia artificial, en la industria (a través del surgimiento de la Industria 4.0), el empleo y las relaciones sociales. La transición verde se vincula a la adopción de estrategias de descarbonización y economía circular para limitar el calentamiento global (Acuerdos de París). Luego de la crisis del COVID-19 desde los organismos internacionales se ha propuesto un enfoque integrado de la agenda verde y de la agenda de transformación digital para recomponer las economías de los países y regiones (Muench et al., 2022, OECD et al. 2023). No obstante, también los organismos internacionales plantean que la transición digital y verde no es un proceso “inclusivo por defecto”, sino que requiere de políticas que promuevan la cohesión social y la transición inclusiva (BEI, 2021). La noción de “transición justa” no solo refiere a cómo se distribuyen los beneficios que se generan, sino que también debe considerar los impactos negativos a nivel social de la transición (Alfonso et al., 2023). En este sentido, el rol del Estado ha resultado fundamental en los casos en los que se han generado transformaciones importantes de la matriz energética en el marco de procesos inclusivos (Alfonso et al., 2023, Bertoni, 2023). A su vez, resulta de interés problematizar como los sistemas productivos locales, en comparación con las innovaciones que son generadas de arriba abajo por las cadenas multinacionales globales, pueden ofrecer respuestas innovadoras a los desafíos de la doble transición que, a su vez, contemplen la inclusión social, los valores de la comunidad y el desarrollo local (Collado et al, 2024).
Por otra parte, es necesario reconocer e identificar la variedad de posturas y visiones que existen. En un extremo, la fe ciega en la tecnología y los mercados para solucionar el problema ambiental, posturas vinculadas a la sustentabilidad “débil”. Por otro lado, las posturas opuestas, vinculadas con la sustentabilidad “fuerte” (por ejemplo, la Economía Ecológica) (Foladori y Pierri, 2005). A su vez, como herramienta pragmática, en el plano de la política pública, existe la Agenda 2030 impulsada por NNUU y adoptada por Uruguay, con metas para 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Metas que según el último informe global no se cumplirán al 2030, mostrando bastante rezago en América Latina. En Huete et al (2023) se muestra la complejidad de implementar los ODS a nivel local y las diferentes características que asume en cada territorio (diferentes tipos de gobernanza, roles del gobierno local y nacional y la sociedad civil, emergencia y gestión de conflictos, etc.). La mirada integral del desarrollo y la agenda interconectada de los 17 ODS, es un campo en disputa, que ofrece un escenario pertinente para aportar, en clave de interdisciplina, los conocimientos y reflexiones que el proyecto irá produciendo.
Un emergente del proceso de transformaciones y su impacto en el territorio es el conflicto. El “conflicto” es una categoría relevante dentro del marco conceptual de desarrollo territorial que se adopta y está presente (en forma explícita e implícita) en todos los objetivos de investigación que se proponen. El conflicto se considera como un aspecto intrínseco e inevitable del cambio social, una expresión heterogénea de intereses, valores, necesidades y creencias que dan lugar a nuevas ideas producidas por la presión de ese cambio social (Carpio y Meneses; 2006). El conflicto no es malo en sí mismo, es inherente a la condición humana y al cambio. No obstante, la forma de gestionarlo no es neutra y tiene que ver con el modo de desarrollo y la forma de entender dicho concepto. La forma de gestión, gobernanza y resolución del conflicto se complejiza cuando se manifiesta un pluralismo de valores entre las posturas enfrentadas, ya que se produce una disputa sobre el propio sistema de valoración que debe ser empleado (Martinez-Alier, 2004). ¿Cómo comparar aspectos y valores que no son conmensurables? ¿Qué valor vale más y cuál vale menos? ¿Quién tiene el poder de tomar esa decisión o de imponer el mecanismo de decisión? Todas estas preguntas tensionan el marco conceptual del desarrollo territorial, que comienza a incorporar estos aspectos en la reflexión colectiva sobre desarrollo y territorio (Larrea y Costamagna, 2023).
A la luz de la complejidad de la temática, el trabajo interdisciplinario es fundamental para poder abordar la agenda de trabajo considerando de forma crítica las diferentes posturas y visiones sobre la doble transición y la sostenibilidad. Desde las posturas que consideran que existe una “ventana de oportunidad” para los países latinoamericanos ricos en minerales críticos y recursos naturales que son clave para las tecnologías limpias (Valverde, Menéndez y Pietrobelli, 2023), las visiones que postulan la necesidad de un cambio de patrones de producción y consumo, e incluso el decrecimiento, en el marco de una nueva era geológica que llaman Antropoceno (Steffen, 2011; PNUD 2020), hasta los que señalan que el debate sobre la transformación verde encierra definiciones contrapuestas sobre visiones y modos de desarrollo. Respecto a esto último, Candeias (2012) plantea que la transformación verde refiere a diferentes proyectos estratégicos en formación que son competitivos entre sí, que van desde la restauración del modelo neoliberal autoritario, la opción de una reforma del capitalismo (desde un capitalismo “verde” a un nuevo pacto social-liberal que se asocia con la idea de “Green New Deal”), o la posibilidad de una transición a un “socialismo verde” que implicaría un camino de transformación socio-ecológica. Reconociendo la diversidad de miradas, dentro de la agenda del Núcleo se trabajará con espíritu plural, pero poniendo especial atención a identificar y explicitar las diferentes visiones en juego sobre modelos y modos de desarrollo, y sus contradicciones, a la hora de analizar los desafíos territoriales de la doble transición y la sostenibilidad, los conflictos socio-ambientales, las formas de gobernanza que operan, y las respuestas innovadoras que emergen o se imponen.
Finalmente, asumiendo el rol de la universidad pública como agente de cambio y desarrollo, la propuesta es muy relevante para ofrecer insumos para la estrategia de la política pública, de los actores privados y de los movimientos sociales para pensar y accionar en clave del país que queremos. La propuesta pretende aportar, desde los territorios, a la búsqueda de respuestas a la actual crisis global que se manifiesta como la convergencia de varias crisis en un contexto de alta y creciente incertidumbre (PNUD, 2024, 2020). Por lo tanto, la agenda de trabajo se apoya en el enfoque territorial del desarrollo y un acumulado interdisciplinario previo para, a partir de allí, buscar nuevas formulaciones que incorporen en forma central al ambiente y la discusión sobre nuevas perspectivas que redefinen la propia noción de desarrollo territorial. Este abordaje, es oportuno, interdisciplinario y exige una mirada integral de mediano y largo plazo.
Referencias:
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- Alfonso, M., Bagolle, A., Baptista, D., Bos, M. S., Fazekas, A., Schwartz, L., Vogt-Schilb, A., & Urquidi, M. (2023). Hacia una transición justa en América Latina y el Caribe (RESUMEN DE POLÍTICAS No IDB-PB-00383).
- Arocena, J. (1996) El desarrollo local. Un desafío contemporáneo. Taurus. Segunda edición 2002.
- Arocena, J. y Marsiglia, J. (2017). La escena territorial del desarrollo. Editorial Penguin Random House, colección Tarus, Montevideo.
- Bértola, L. y Bertoni, R. (2019) Aportes hacia una estrategia de desarrollo: conceptos, diagnósticos nacionales y prospectiva global. Documento de trabajo nº 59. FCS, UDELAR, Montevideo.
- Bertoni, R. (2023). Transiciones energéticas en Uruguay. Aprender de la experiencia para encarar la “segunda transición energética”. Revista Enclave, TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN AMÉRICA LATINA, vol. #2, N° 1, pp.46-51.
- Candeias, M. (2012) Green Transformation. Competing Strategic Projects. Berlin: Rosa Luxemburg Stiftung.
- Carpio, C. y S. Meneses (2006) Guía para el manejo de conflictos especialmente socio ambientales. Quito: CEDA.
- Collado, L., Galaso, P., Menéndez, M. & Rodríguez Miranda, A. (2024). Environmental challenges and innovative responses of local agri-food systems: a theoretical approach. Competitiveness Review, https://doi.org/10.1108/CR-08-2023-0210
- Costamagna, P. (2015), Política y formación en el desarrollo territorial, Bilbao, Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad.
- Costamagna, P. y M. Larrea (2017), Actores facilitadores del desarrollo territorial. Una aproximación desde la construcción social, Bilbao, Orkestra – Instituto Vasco de Competitividad.
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- Furtado, C. (1998) O capitalismo global, São Paulo, Ed. Paz e Terra
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- Larrea, M. y Costamagna, P. (2023) Los límites del desarrollo territorial. Reflexiones sobre la emergencia climática y el aporte del enfoque pedagógico y la investigación acción para abordarla. Serie Documentos de Trabajo Nº11, Instituto Praxis (UTN FRRA) y Orkestra (Instituto Vasco de Competitividad).
- Magri, A., M. Abrahan y L. Ogues (ed.) (2015), Nuevos desafíos y respuestas de los actores sobre el desarrollo local. La Paloma y Nueva Palmira frente a propuestas de inversión, Montevideo, Espacio Interdisciplinario, Universidad de la República.
- Magri, A. y Rodríguez Miranda (2017) “La fábula de los tres hermanos y el desarrollo territorial en su complejidad multinivel. Consideraciones sobre el caso uruguayo en el contexto latinoamericano”. Cuadernos del Claeh, Segunda serie, año 36, Nº105, pp.77-106.
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- PNUD (2024) Informe sobre Desarrollo Humano 2023/2024. NNUU, PNUD, NY.
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- Rodríguez Miranda, A. (2014) Desarrollo económico y disparidades territoriales en Uruguay. SERIE: El Futuro en Foco, Cuadernos de Desarrollo Humano Nº 03, PNUD Uruguay, Montevideo
- Steffen, W.; Grinevald, J.; Crutzen, P. y McNeill, J. (2011) The Anthropocene: conceptual and historical perspectives, Phil. Trans. R. Soc. A 369: 842–867. doi:10.1098/rsta.2010.0327
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- Vázquez Barquero, A. (2005), Las Nuevas Fuerzas del Desarrollo, Ed. Antoni Bosch, Madrid.
