La Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República (FCEA-Udelar) fue sede del Encuentro Internacional de la Asociación de Economistas de Lenguas Neolatinas (AENL). Durante tres intensas jornadas académicos de América Latina y Europa, autoridades nacionales y representantes departamentales se reunieron para debatir sobre el rol de la universidad en el territorio, las políticas de desarrollo comparado, la banca multilateral, la sostenibilidad y el estado de la innovación regional.
Universidad y Territorio: Celebrando 10 Años del Posgrado EGI
La jornada inaugural coincidió con los diez años del Diploma en Economía y Gestión para la Inclusión (EGI), un espacio estratégico de formación que ha fortalecido las capacidades analíticas y técnicas en el interior de Uruguay. En el acto de apertura, moderado por Adrián Rodríguez Miranda y presentado por Sebastián Goinheix, se destacó cómo los egresados del posgrado ocupan hoy puestos clave en organismos públicos y gobiernos locales, como la Agencia Nacional de Desarrollo (ANDE), institución que también celebra una década de trayectoria.
Durante el evento, la Directora de DINAPYME, Ximena Cidrás, y la responsable de Desarrollo Territorial de la OPP, Alejandra González, valoraron a la universidad como un socio territorial decisivo para la descentralización y el diseño de políticas públicas con impacto real. Esta visión fue complementada por el Intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, quien expuso la reconversión de su departamento desde una matriz industrial tradicional hacia la economía del conocimiento y la educación superior. Asimismo, Diego García da Rosa (ANDE) remarcó la importancia de territorializar la Estrategia Nacional de Desarrollo. Como horizonte académico de futuro, las autoridades anunciaron que se trabaja en la creación de una futura Maestría.
Macroeconomía, Industrialización y Banca de Desarrollo
El segundo día estuvo dedicado a las políticas industriales y al papel del financiamiento en la transición ecológica. André Nassif analizó la desindustrialización en Brasil, atribuyendo las dificultades productivas al descompasamiento con el marco macroeconómico. Jorge Carrera examinó la restricción externa y la fuga de capitales en Argentina, mientras que Fernando Isabella presentó el indicador Scatarness para evaluar la dispersión de capacidades productivas entre distintos modelos de capitalismo. Por su parte, Gabriel Porcile comparó las trayectorias divergentes de Uruguay y Suecia entre 1870 y 1949, identificando los estrangulamientos en la balanza de pagos que truncaron la convergencia uruguaya. En la misma línea, Luis Bértola cuestionó la falta de acople entre el sistema científico y la macroeconomía en Uruguay.
En el bloque de financiamiento, Nicole Perelmuter (CAF) y Carmen Feijó abogaron por una banca multilateral orientada a reducir incertidumbres y coordinar inversiones sostenibles de largo plazo. María Vargas expuso el trabajo del Banco Europeo de Inversiones a través de la agenda Global Gateway para financiar cadenas de valor locales de materias primas críticas. La jornada incluyó además la Conferencia Magistral del profesor Gioacchino Garofoli, quien apeló a la trayectoria histórica de los distritos industriales italianos para demostrar que el verdadero desarrollo no es un mero crecimiento del PIB, sino la transformación cualitativa del tejido productivo acompañada de altos salarios que obliguen a la innovación.
Integración UE-Mercosur y Retos para la Sostenibilidad Regional
La tercera y última jornada abordó en su primer bloque las implicaciones del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y el Mercosur. Cristina Pensa enmarcó el tratado en el contexto de disputa geopolítica global, mientras que Gabriele Orcalli advirtió sobre el riesgo de que las normativas ambientales del Green Deal funcionen como un proteccionismo encubierto si no se acompañan de corresponsabilidad financiera. Sandra Negro analizó las exigencias regulatorias e institucionales que afrontará el Mercosur, y Marcel Vaillant demostró las asimetrías de la desgravación en el sector agropecuario, concluyendo que la mayor ganancia para el bloque sudamericano radica en la importación de reglas institucionales de calidad.
El tramo final del encuentro profundizó en el desarrollo territorial sustentable y los sistemas de innovación. Marc Humbert cuestionó el paradigma de crecimiento continuo y alertó sobre el costo ambiental de la digitalización y la petroquímica. José Antonio Camacho aportó la noción de «cohesión verde» para evitar que la transición ecológica profundice las desigualdades regionales, mientras que André Torres defendió una economía circular arraigada en lo local.
En los estudios de caso, Adrián Rodríguez Miranda presentó las soluciones de economía circular en el sector lácteo de Colonia (Uruguay); Gioacchino Garofoli repasó el valor de la autonomía tecnológica de las Pymes; Cristina Carrillo Pulido expuso mediante análisis econométrico que la calidad de gobierno es clave para producir conocimiento pero se requieren clústeres densos para su adopción productiva; y Juan José Carrión abordó los retos demográficos y de mercado en la D.O. Ribera del Duero en España. Finalmente, Pablo Galaso cerró el bloque mostrando que, en economías periféricas como Canelones (Uruguay), la innovación en Pymes depende fundamentalmente de la infraestructura pública relacional más que de la cooperación informal entre pares.
























































































